Davidoff, un nombre más allá de los cigarros puros.

Zino Davidoff (Nóvgorod-Síverski, Rusia 1906 – Ginebra, Suiza 1994) Wikimedia Commons

En nuestro anterior capítulo hacíamos una pequeña introducción a la vida y obra de Philip Morris, un joven emprendedor británico del sector del tabaco que acabaría dando nombre a una de las más importantes compañías de cigarrillos del mundo.

Hoy, traemos la historia de uno de los personajes más emblemáticos de la historia de los cigarros y cuyo apellido trascendería, como muy pocos, a la industria del lujo en numerosos sectores de la misma: Davidoff.

Zino Davidoff nace el 11 de marzo de 1906 en Nóvgorod-Síverski, una pequeña ciudad en lo que sería la actual Ucrania. Hijo de una familia de pequeños comerciantes judíos que tuvo que huir 5 años más tarde a Suiza consecuencia de las persecuciones y linchamientos que se venían produciendo en la Rusia de los zares a los mismos.

Especialista en tabaco oriental su padre abrió una tienda de tabacos en Ginebra a la que acudían otros exiliados rusos de la época, entre ellos el propio Lenin.

De sus repetidos viajes a Sudamérica, durante su paso por La Habana, aprendió cómo se fabricaban los puros. De vuelta a Ginebra, su padre comenzó a importar puros habanos y, de paso, Zino inventó el humidificador, un dispositivo que acabaría siendo un elemento fundamental en las cavas de cigarros.

En su tienda de Ginebra, Zino Davidoff supo materializar su oferta hasta convertirse en la más importante del sector en Europa, favoreciéndole todavía más que durante la II Guerra Mundial fuera la única persona en comercializar cigarros habanos en el continente.

Con el paso del tiempo, su estanco se convertiría en la referencia de los habanos en Europa, hasta que en 1967 fue el propio Fidel Castro quien le propuso el desarrollo de una nueva línea de producto en Cuba con nombre Davidoff.

Sin embargo las relaciones con Castro se deterioraron de tal modo en la década de los 90 que Davidoff acabaría desmantelando sus instalaciones en Cuba para trasladar la producción a la República Dominicana desde donde siguió y sus sucesores siguen hoy en día tras su fallecimiento en Ginebra en 1994, fabricando algunos de los mejores cigarros del mundo.

Tras su fusión con el grupo Oettinger en 1980, Davidoff empieza a expandirse a la industria de los perfumes en 1984 y más tarde a la del cuero, los relojes, la escritura, complementos de moda y numerosas ramas del comercio, siempre dirigido al sector del lujo.

Pero nunca sin dejar de lado sus excepcionales cigarros representados en dos marcas con las que siguen homenajeado a su fundador: Zino y Davidoff.

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