Las cigarreras y su lucha por la dignidad

«CIgarreras au travail (Fábrica de Tabacos de Sèville)» de Le Baron CH. Davillier (1874) Wikimedia Commons

Comenzamos el blog de esta web de la Unión Provincial de Estanqueros de Badajoz, haciendo un breve recorrido desde el descubrimiento del tabaco por parte de los europeos tras la llegada de Cristóbal Colón al continente americano. En el mismo hacíamos referencia a las famosas “cigarreras”, en especial las de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.

Ahora, vamos a detenernos un poco más en la historia de esas mujeres que realmente marcaron época no solo como elaboradoras de cigarros sino por su carácter reivindicativo del movimiento obrero femenino.

A finales del s. XIX existían en España fábricas de tabaco en Alicante, Bilbao, Cádiz, Coruña, Madrid y Sevilla entre otras. Al principio eran hombres y mujeres los que compartían el trabajo pero los primeros con la categoría de “cigarreros” mientras ellas lo hacían como meras “colaboradoras” con inferior rango.

Con el tiempo y en virtud de lo que hoy se conoce como “brecha salarial”, la mujeres empezaron a sustituir a los hombres porque se les pagaba menos, resultaban a priori menos conflictivas so pretexto que con sus finas manos elaboraban de mejor manera los cigarrillos, aunque posteriormente acabarían convirtiéndose en lo que hoy se conoce por torcedoras de cigarros.

Pero los conflictos con los patronos se acabaron sucediendo de la misma forma porque aun siendo un trabajo seguro que incluso pasaba de madres a hijas traía problemas para la salud, especialmente para la vista, debido al polvo procedente de la propia elaboración de los cigarrillos, además de los citados problemas salariales.

“La Ilustración Española y Americana, Tipos populares de Madrid, Las cigarreras”, 1890 (Ángel Díaz Huertas /Arturo Carretero) Wikimedia Commons

En 1830 las cigarreras de la Real Fábrica de Tabacos de Madrid protestaron airadamente precisamente por la baja calidad del tabaco que les resultaba muy difícil de manipular.

En 1834 también en Madrid las mujeres constituyeron la Hermandad del Socorro para auxiliar a cualquiera de sus compañeras que se encontrara con problemas de toda índole. Incluso crearon talleres en las propias casas de las afectadas por si tenían que llevarse allí el trabajo y no perder de este modo su puesto en la empresa. Del mismo modo consiguieron que aquellas que no tuvieran con quien quedar al cuidado de sus hijos pudieran tenerlos en la fábrica.

Pero, a pesar de todo, aún seguían teniendo salarios más bajos que los hombres y así en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, donde trabajaban más de 6.000 mujeres, las cigarreras fueron numerosas veces a la huelga con episodios tan destacados como los encierros en la propia fábrica de 1838, 1848 y 1885 en los que también se revelaban contra la mecanización de la misma.

Así hasta llegado el s. XX donde en cualquier manifestación y reivindicación obrera en la capital hispalense se hacía casi imprescindible la participación de las cigarreras.

Su trabajo, esfuerzo y lucha por mejorar las condiciones laborales de la mujer y la igualdad de género han significado un hito en la historia del movimiento obrero femenino e incluso han servido de inspiración a compositores y artistas como Prosper Mérimée​ autor de la novela Carmen, que sería inmortalizada por Bizet en su famosa ópera.

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