Habanos: el cigarro “Premium” por excelencia.

En nuestra anterior entrada hacíamos mención a unas de las figuras más destacadas de la historia de los cigarros puros, Zino Davidoff. Pero el Sr. Davidoff, desde que rompiera relaciones con el castrismo y trasladara su producción de la isla de Cuba a la Rep. Dominicana, sin desmerecer en ningún caso la incuestionable calidad de sus cigarros, dejaron de estar envueltos en ese halo de misticismo del que gozan solo los mundialmente famosos cigarros Habanos.

Además de por su historia que se pierde en la profundidad de los tiempos y sus extraordinarias características, esa condición de los cigarros producidos en Cuba –aunque no en todos los casos por cuanto todos los Habanos están producidos en Cuba pero no todos los cigarros cubanos pueden ser Habanos-, viene dado porque para alcanzar tal categoría tienen que superar los estrictos controles establecidos por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP).

Para alcanzar la DOP tales requisitos pasan por las hojas de tabaco que han de proceder de determinadas regiones de la isla, también con su correspondiente denominación de origen, así como por las técnicas debidas de posterior elaboración, etiquetado y envasado de los cigarros.

Al margen de que el nombre “Habanos” es una referencia a La Habana, la capital de Cuba de donde partían los barcos cargados de cigarros a todo el mundo y donde la mayor parte de marcas tienen su sede, el principal área de cultivo en la isla se sitúa al oeste de la misma en la provincia de Pinar del Río.

Cultivo de tabaco en la provincia de Pinar del Río (Wikimedia Commons)

En Pinar del Río se encuentra la zona de Vuelta Abajo, la más acreditada de todo el planeta Habanos, de donde proceden todas las variedades de tabaco que compone la capa, el capote y la tripa de los puros Habanos.

El tabaco negro cubano es la esencia de todo Habano pero se distinguen dos modalidades de cultivo. Por una parte el “tabaco tapado”, cubierto por una tela protegido del sol, y que se utiliza para la capa y el “tabaco al sol”, al aire libre, cuyas hojas se usan para el capote y la tripa de los cigarros.

Procesado de tabaco (Wikimedia Commons)

Después de un proceso que se puede alargar hasta más de 3 años –a mayor añejamiento, mejor calidad-, las diferentes mezclas separadas por los «escogedores», llegan a La Galera, la instalación donde los torcedores y torcedoras culminarán el proceso dando forma a los míticos Habanos a la vez que son amenizados por la figura del lector una costumbre que data de 1865.

Un proceso completamente manual y que como en el caso del cultivo y recolección se remonta a cientos de años permaneciendo prácticamente inalterado desde entonces.

Fábrica de tabacos de la marca Partagas en La Habana (Wikimedia Commons)

Los jefes de Galera supervisan continuamente que los cigarros vayan saliendo en la forma debida, tanto en tamaño como apariencia, para que luego sean los llamados “escogedores”, los que seleccionen, vayan ordenando según las tonalidades de la capa e introduciendo los cigarros en sus cajas, siempre de izquierda a derecha, graduando paulatinamente los tonos.

Principales Formatos Habanos (Wikimedia Commons)

A continuación el anillador o anilladora colocará la anilla a cada cigarro para volver a colocarlos de manera exquisita en sus respectivas cajas.

Por cierto que las anillas –por lo general llamadas vitolas aunque también sea sinónimo de los modelos de cigarro según su forma y tamaño-, fueron un invento de un señor llamado Gustavo Bock quien alrededor de 1860 se le ocurrió la idea para evitar que los fumadores de más alcurnia se mancharán sus guantes a la hora de fumar. O al menos es lo que cuenta una leyenda más de la dilatada historia de los Habanos.

Después del anillado, una vez completadas las cajas, están se recrean con diferentes “habilitaciones”, es decir todas esas etiquetas, precintos y hermosas decoraciones que aparecen sobre la tapa de las mismas.

Para finalizar el proceso con las marcas de seguridad que hacen cada vez más difícil su falsificación y garantizan la autenticidad de los Habanos.

27 son en la actualidad las marcas que componen el catálogo de Habanos. Algunas con un enorme portfolio de referencias, otras con menos y otras con una excelente relación calidad/precio.

En cualquier caso algunas de las mismas merecen un capítulo aparte por su tradición y empaque por lo que les emplazamos a seguir las próximas publicaciones de nuestro blog.

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